Cuando el Sistema Interno se Ordena, la Vida se Ordena - Pablo Almazán, Armando Solarte
28 May 2026 · 76 min
Armando Solarte, doctor e investigador, presenta su enfoque de psiconeuroinmunoterapia llamado Humano Puente. Sostiene que ordenar el sistema nervioso, inmunológico y energético transforma la vida externa, con casos de pacientes que sanaron celíaca y trastornos crónicos.
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¡Hola Armando! Lo logramos, lo logramos. Bueno, saludos.
¡Qué alegría verte, Pablo!
Igualmente, amigo. Gracias por la invitación, gracias de corazón. Son días agitados, pero no quería que quede sin hacerse. Digo agitados porque viene el Congreso Humano Puente, que es un evento bastante importante para la institución. Pero quería que nos juntemos y que charlemos de esto que nos apasiona a los dos.
Gracias por tu tiempo, por la oportunidad de servir y feliz de estar aquí compartiendo contigo.
Igualmente, amigo. Todo lo que sea, lo mismo que te pasa a vos, es decir, lo que sea para ayudarnos, hacernos el bien haciendo el bien, eso nunca va a resultar mal, ¿no? Bueno, yo soy el agradecido por tu invitación, realmente, Armando. Y estoy totalmente a disposición para lo que quieras hablar, quieras que charlemos. Yo feliz de compartir esto al mundo.
Yo feliz, feliz de estar contigo. No, era hablemos un poquito de qué pasa con la mente de la gente. Espérate, voy a cambiarlo, voy a cambiarlo. El estado interno, cómo influye el estado interno en la vida. ¿Cómo influye? Casi nada, ¿no? ¡Qué pregunta tan corta!
¡Qué superficial!
Llevo 40 años en esto y estudiando medicina y esto, y entiendo cada vez un poquito más.
Sí, todos, todos. Es que es una maravilla eso, ¿no? Reconocernos ignorantes cada día es una maravilla. Cada día decir wow. No sabía nada y sigo descubriendo y sigo descubriendo. Es una maravilla. Pero básicamente para la bioexistencia, para la mirada que tenemos en Humano Puente, la relación entre el estado interno y la vida es total. La vida es el estado interno. Lo que tengo fuera de mí, en mi entorno, es exactamente mi, el conocimiento que tengo de mí, el trabajo que tengo realizado en mí, el estado de conciencia que soy internamente es el estado de realidad que tengo en esto que llamamos afuera, pero que no es un afuera, no, sino que es un reflejo de lo interno.
Sí, y entonces yo cada vez que veo eso siempre me entra un, porque la gente dice no, es que la vida Es la vida. Y luego juzgan al otro por su vida. Claro, y lo entiendo, ¿no? Porque uno no ve sino los resultados en sí mismo y en las personas. Y entonces empieza uno a pensar: la vida está desorganizada, la vida está desordenada. Y a mí me entran conflictos. El primero es: desordenada con relación a qué, a quién. Sí, y esa es mi primera pregunta, que no digo nada porque por prudencia uno no sabe qué van a decir. Y luego dicen con relación al orden que esperaban, y ahí comienza a ser interesante, sí, porque es como cuando alguien dice usted siempre llega tarde. Puede ser que sí, pero luego se da cuenta que la otra persona le avisa unos minutos antes y según el afán del que anunció, espera que el otro haga sin haberle advertido. Entonces, ¿de qué fue la desorganización?
Mm-hmm.
Entonces ahí comienza una cosa muy interesante: juzgamos el mundo desde nuestro mundo. Juzgamos al mundo desde nuestro propio estado interno. Las cosas son lentas con relación a nosotros. Las cosas están bien o mal con relación a lo que nosotros esperamos. Entonces, tal vez aquí empieza lo lindo, es que es cómo hago para darme cuenta que lo que yo estoy juzgando en mí, o en mi juzgamiento, está bien y no es el juzgamiento de otro afuera.
Sí, dame un segundo que—
Tranqui.
Mira, una cosa, desde la ventaja, podríamos decir, de de la propuesta que tenemos en Humano Puente es que tenemos una guía por sobre, que está más allá del punto de vista condicionado y modificado por las memorias que soy, que me lleva por la vida como si fuera una serie de campos magnéticos a los cuales yo tengo que responder y que estaban preestablecidos. Y eso anterior a las distorsiones humanas, es un sentido que reside en la naturaleza y que uno lo puede llamar de muchas maneras. Los matemáticos decían que, por ejemplo, en la serie de Fibonacci, Dios había dejado su firma, ¿no? Y esos patrones que hay en la naturaleza nos hacen encontrar con lo más profundo de nosotros para que, aún con dolor, aún con, con la negación de hacerlo, nos obliguemos a darnos cuenta que en muchas ocasiones de nuestra vida estamos accionando en contra del sentido de la evolución. Y cuando el ser humano acciona en contra del sentido de la evolución es cuando— bueno, eso está desde este libro, ¿no? La versión en inglés, pero— cuando uno acciona en contra del sentido biológico es cuando la vida se traba, el tiempo se detiene, nada parece funcionar, todo se pone pesado. Y eso lo decían muchas culturas, se dijo en muchas religiones de diferentes maneras, lo decían pueblos originarios. Americanos, como por ejemplo los mayas, con el tema de ese ser que está en el centro de su calendario y que está cargando con el tiempo, ¿no? Y que está con cara triste y que está doblegado por el tiempo. Eso es lo que Manu Puente toma y presenta. Es decir, cuando la realidad va en contra del sentido del tiempo, y después deberíamos charlar a ver qué es el tiempo, la vida se pone muy pesada. Y afortunadamente lo que encontramos es que hay un sentido detrás. Gracias, hijo.
Gracias.
Ahí vino mi hijo a traerme agua para poder seguir hablando. Hay un sentido que es el que nos permite ordenarnos, porque muchas veces creemos estar haciendo lo correcto y en realidad estamos actuando en contra de la evolución. Y resulta que somos, desde el Big Bang hasta hoy, la última generación de humanos que ha existido. Eso nos da un lugar tan, tan, tan privilegiado. El saber que somos la propuesta más avanzada de la evolución desde el Big Bang hasta hoy en cuanto a la rama humana. Nosotros somos la versión, la versión que está viva.
Somos la última.
Somos la última. Entonces, de todos los ensayos y errores que se van haciendo, Nosotros somos una propuesta y esa propuesta tiene en sí un montón de condicionamientos, pero no son errores, son como compuertas abiertas y cerradas que pretenden evitarnos lo que llegó por sentido anterior. Por ejemplo, estas mamás o estas parejas tenían cerrada la compuerta de la paternidad, ¿ok? No podían ser padres y esa compuerta Era el resultado de los datos que cargaban en su inconsciente porque todos tenían aún muy vigentes dramas relacionados con partos. Es decir, nacía un niño y se murió el niño, nacía el niño y se murió la madre, nacía el niño y murió el padre. Partos relacionados con tragedias. Entonces su biología, como propuesta de adaptación, decía: "OK, aquí estás sobre la tierra, tenés en tus memorias que los nacimientos significan drama, mejor que no haya nacimientos". Hicimos un trabajo, se metieron dentro de sí, comprendieron dónde estaba eso y además hicieron algo que a la humanidad le cuesta mucho y es expresaron las emociones difíciles de expresar, dolorosas, que nosotros tuvimos que rebautizar para que la humanidad entienda de qué se trata y le pusimos de nombre emociones salvajes kinestésicas, emociones animales, emociones de león: la ira, la bronca, la rabia, el odio, la furia. Las pudieron expresar. Después de muchas generaciones que nadie las había expresado y la naturaleza nos compensó con estos regalos que hoy tienen nombre, que los humanos puentes los llaman puentecitos. Yo gran parte de mi día, no gran parte, pero todos los días ocupa parte de mi tiempo el responder las fichas que van mandando los consultores certificados, todas pasan por mis manos, yo las reviso y en el día de hoy contesté 4 nacimientos. Eso te da una idea de lo que ocurre Todos los días, ¿no? Todos los días nacen niños. Y es simplemente por eso, es porque la biología actúa para evitar un drama anterior. Lo que sucede es que ese drama anterior no impacta en la biología, impacta en la realidad de todas las personas, de toda la realidad, toda, de cada persona. Y esa es la parte más difícil acá. Una cosa es entender que tengo tapada una trompa porque tengo un programa de infertilidad. Y otra cosa es entender que no aparece un solo hombre en mi vida porque tengo un programa de infertilidad. Eso abarca la realidad.
Claro, y ahí está lo interesante, porque es que la realidad la estamos construyendo cada momento.
Totalmente, así es, 100%.
Y aquí es donde empezamos a hacer el juego interesante. Mira, yo soy médico, doctorando en neurociencia cognitiva aplicada, más de 30 años de investigación en psiconeuroinmunoterapia, con una pregunta en la cabeza siempre: ¿por qué la enfermedad es crónica? ¿Por qué la enfermedad es crónica? ¿Por qué las tonterías son crónicas? ¿Por qué las imposibilidades son crónicas? Y es que mi tendencia es decirle todo, que es una tontería. O sea, cuando dice: doctor, tengo 2 meses de vida. Ok, ¿y a usted le importa eso? No. ¿No le importa que a Maya han dicho que tengo 2 meses de vida? No. ¿Por qué no le importa? Porque a mí lo que me importa no es lo que le dijeron, eso es su pasado. A mí lo que me importa es lo que viene, eso es su futuro. Ahora vamos a trabajar para que no sean 2 meses. Vamos a trabajar para que se convierta en más tiempo. Y si te vas en 2 meses, que te vayas con calidad de vida, sintiéndote amado, respirando sin dolor. Sí, aunque ningún medicamento sirva para quitar el dolor. Y ahí es cuando empieza a darse cuenta: el mundo interno es el creador de la realidad.
Absolutamente.
Y cómo esa realidad responde a esas pequeñas— tú lo decías ahorita muy bien— No sé si voy a cambiarte la expresión, perdón, serían frecuencias vibratorias, o esas diferentes frecuencias que se convierten en esos imanes que atraen lo que llamamos realidades. Como uno se busca un personaje con unas tragedias similares a las propias para poder tener la razón. Y entonces el rollo no es que pueda o no concebir, por ejemplo. No, yo siempre digo esto: será cuando sea. Sí, porque cada vez que se les quita la angustia, se embarazan por cualquier método. Pero tú lo dijiste muy bien, cada vez que eso salvaje que está en uno deja de explotar O porque encontró salida, o porque se reencauzó, o porque se perdonó. Cualquiera de las causas, cada vez que controlas ese león, pueden los, el resto de animalitos de la selva salir y pueden estar vivos. Entonces es darnos cuenta que los problemas no están en el cuerpo, porque cuando pensamos en estado interno pensamos en el cuerpo físico. Y el cuerpo físico es creado por ese estado interno que tiene, que tiene componentes biológicos, que tiene componentes eléctricos y químicos, pero que también tiene una conexión con la cognición superior, con la metacognición. Y ahí está el puente, Picasso, con la espiritualidad. Total. Es cómo soy mejor, cómo me vuelvo mejor de lo que yo creí que era.
Total. ¿Y qué es ser mejor?
Esa es la pregunta más interesante.
A mí me encanta cuando, mira, ahora los primeros, creo que los primeros días de agosto Se hace en Humano Puente, hacemos una vez por año, empezamos el año pasado o el anterior, no me acuerdo. Se hace la convención de medicina y bioexistencia, es decir, a todos los consultores. Humano Puente tiene 4600 consultores alrededor del mundo. ¡Guau! Sí, la verdad que sí, es un honor. Están en 30 países, están en qué sitio, no, igual, igual, Pero un porcentaje muy grande son médicos o vienen de alguna rama cercana de la de la medicina, afín a la medicina, ¿no? Encontramos, no sé, farmacéuticos, radiólogos, enfermeros, hematólogos, o sea, todos los que buscamos de acuerdo a hacer el bien y tratar de ayudar al ser humano. Y a mí, cuando escucho a una persona como vos, me despierta mucha admiración y mucho agradecimiento por no haberse conformado, por no decir, ok, la materia está así y le pasa esto a la materia, pero ¿y por qué? Eso que se usa en tantas especialidades, desde el marketing hasta los negocios, el triple porqué. ¿Y por qué? Y por qué la célula, y por qué, ¿no? Y por qué. Dicen que la respuesta está después del tercer porqué. Y esas personas realmente, cuando uno se empieza a se empieza a dar cuenta y empieza a hablar con la gente, uno se da cuenta que antes de un síntoma hay un drama, y que antes de un drama hay una historia, y que antes de esa historia está eso que no sabemos si llamarlo adentro y afuera. Uno podría decir, y coincido con lo que vos dijiste, el cuerpo es una manifestación de eso, de eso más profundo que soy, ok. Y la realidad es una manifestación con una apariencia más externa de lo que soy. Pero también yo puedo decir: yo soy realidad, cuerpo y eso interno que soy, todo a la vez. Y no hay para ese, para ese que soy, diferencias de capas. Soy todo eso a la vez, ¿no? Y por lo tanto, desde el punto de vista humano, puede que yo no atraigo esa realidad, sino que yo Yo me transformo en esa realidad, yo creo esa realidad. Si soy la unidad, como se dice siempre, si soy el todo, si soy uno, no puedo atraer nada, porque yo soy uno. Para poder atraerlo necesitaría estar fuera de mí. Entonces, para poder ser la unidad, yo no puedo atraer, yo tengo que ser eso.
El patrón cocreador.
Nosotros decimos que la cocreación es imposible, porque para que haya un co tiene que haber más de uno. Y si soy el todo, si es verdad eso que sí es verdad para nosotros, no puedo cocrear, porque tienen que haber dos para cocrear y solo hay un creador llevando una experiencia adelante. Es muy comprometedora la propuesta de la bioexistencia, te deja, te mete entre las cuerdas y hace que te hagas responsable de absolutamente todo lo que ocurre en tu mundo, con un orden biológico de eso que primero te vas a—
Esa parte me gustó mucho. Oye, me encanta.
Que hace que seas egoístamente responsable y vas a ver que tu biología te va a mandar a que te hagas primero responsable de vos, pero porque tenés a cargo un clan cercano y tenés a cargo un social cercano, y después tenés a cargo un mundo y un universo. Y mientras vos lo hagas en ese orden, todo se va a ordenar. Ahora sí, vos con todos los problemas que tenés en la vida y los síntomas, o lo que tengamos todos, problemas económicos o de pareja o de salud y todo, querés ir corriendo a sanar a los que están del otro lado del mundo porque tienen tal problema, la mayoría de las veces lo que hemos visto es que eran personas que no estaban ayudando al otro, sino que se estaban escapando de sí.
Y que sabes que tengo una parte, sí, porque lo veo mucho, lo veo mucho, pero también he encontrado esto, que a veces lo que están buscando Y en el proceso de servir y amar a otros, están empezando a servir y amarse a sí mismos. Porque algunas cosas no comienzan con el chispazo interno, a veces comienzan es con el espejo, con el espejo. Entonces, en ese proceso de ir para atrás, para atrás, para atrás, tal vez lo primero que estaba era la búsqueda.
Claro.
Y la identificación, y la identificación con el dolor, ese tantos tipos de dolores que hay, no, tantos tipos de traumas. ¿Por qué escogió ese dolor específico?
Muy bien, esa es la pregunta. Y después descubre que era, mira, por ejemplo, en Humano Puente lo mismo, no, porque tenemos, es una institución que se caracteriza por un diálogo permanente entre consultores, tenemos foros donde interactuamos y hay clases. Entonces hay mucho crecimiento a través de eso. Y algo que uno puede ver muchas veces es que, por ejemplo, una mujer que su deseo de joven fue estudiar para ser maestra, pero de alumnos especiales, alumnos que tengan TEA, TDAH, después es mamá y tiene un hijo con TEA.
Se está preparando.
Entonces uno dice Ya como somos los creadores de nuestra realidad, desde siempre esto que llamamos vocación, ¿qué es? ¿De dónde viene? ¿Dónde nace la vocación? Y la respuesta es en los dramas anteriores a mí, con sentido antibiológico, que me trajeron acá. Lo que los antiguos llamaban karma.
Sí, te entiendo, te entiendo el concepto. ¿Qué hacemos en psiconeuroinmunoterapia? Que ha sido la observación, estos 40 años en medicina y 35 haciendo investigación en psiconeuroinmunoterapia. Ha sido una cosa muy interesante en esto.
Lo llevas muy bien porque parecen muy joven para todo.
Me caíste muy bien. Ay, me caíste muy bien. Bien, no cambies. El otro día le decía a mi mamá: ¿Yo a qué edad me fui a la casa? 16 años. No me hagan cuentas. Entonces, entonces, claro, pero es que todos empezamos a buscar la vida, ¿no? O la vida nos busca, o simplemente vamos haciendo lo que tenemos que hacer a la vez. Pero mira, ha sido muy interesante porque primero es pensar todo en términos biológicos, medicina, todo de causa-efecto. Con una sola causa y un solo efecto, que inicialmente es medicamentos, y luego aparece el concepto de trauma, y con el trauma aparecen dos traumas: físicos y emocionales. Y un grupo de gente que no estaba ni en el físico ni en el emocional, pero cuadra. Entonces este debe ser los que cuadramos, vamos a meterlo dentro de los mentales. ¿Y qué es eso? Mentales, esos que no tuvo. Pero, ¿de dónde vienen? ¿De dónde los compró? Entonces, ¿los compró por memorias epigenéticas? ¿Los compró por memorias de comunidad? Sí, vivió en esta zona y por eso compra esa tontera. ¿Los compró porque se emocionó en algún nivel o lo ha repetido mucho en su cabeza? ¿Los compró porque hacen parte de sus clanes familiares? O sea, ¿qué compraste que dices como yo lo compré, es mío, y como es mío lo protejo, así no lo haya vivido? Como la gente que pelea por una herencia. A mí me da mucha risa eso. Porque pelean por una herencia. Es que es mío, yo me lo gané. Usted no ganó nada, usted nació ahí en esa familia, es un hijo de tal, y por eso le están dando ese pedacito. Pero no se crea muy valedor, porque quien lo trabajó no fue usted. Entonces, cuando empecé a entender eso, ese mental empieza a tener otra vez raíces biológicas. Raíces emocionales que tienen que ver con la existencia, con esa existencia que se está inventando. Y luego aparece otra situación, que es esas identificaciones que empezamos a hacer con valores y con virtudes, o antivalores que consideramos valores, ¿no? Sí, que toca para sobrevivir. La gente aprende a tener un antivalor para poder sobrevivir. Y entonces, claro, empezamos a organizar todo. Mira cómo nos vamos encontrando, qué bonito, desde diferentes ángulos, no, desde diferentes ángulos. A decir, ni todo es biológico, aunque a mí me gusta mucho jugar con la fisiología, porque de la fisiología uno puede cambiar un recuerdo, que puede cambiar una emoción, puede jugar con todo. Por una razón tenemos cuerpito físico. Esta es la interfaz.
Total, es la interfaz.
Usamos este ordenador, este hardware, y me gusta lo que estás haciendo, que es usar ese software, ese software para ver qué está archivado, propio o ajeno. Y es ahí donde creamos el puente entre las dos estrategias.
Sí, sí, que al fin y al cabo lo que buscan es una humanidad con salud, paz, abundancia y felicidad, ¿no? Entonces, como digo yo, bienvenidos todos los que vamos por ese sendero, con las sutilezas que cada uno tenga o desde donde lo vea, pero la finalidad es una humanidad más sana. Entonces como hacemos con la medicina. Yo pensaba cuando decías lo de las enfermedades crónicas, en Humanopuente hemos resuelto cambiarles el nombre, porque acá las enfermedades crónicas dejan de ser crónicas, las enfermedades graves dejan de ser graves y las mortales dejan de ser mortales. Entonces, no todas, me encantaría que pase con todas, pero no. A veces también hay gente que fallece, hay gente que no, que sus síntomas no revierten, pero sí que hay un balance y un porcentaje importante importante que sí lo hace. Entonces nosotros lo que decimos es que está muy bien. La medicina, vos lo sabés mucho más que yo porque vos sos médico, yo no, pero siempre hace una búsqueda de, bueno, cuál es la mejor manera de transmitirle al paciente lo que le está sucediendo, ¿no? Y van cambiando los paradigmas, y a veces es bueno decirle y en otra época no es bueno decirle porque lo condiciona, y la medicina va y viene con eso. Pero cuando a una persona se le dice, conclusión de los abordajes, cuando a una persona se le dice: bueno, lo que usted tiene es para toda la vida, o lo que usted tiene es crónico, eso debería estar, debería estar en lo posible, y acá estoy dejando salir un dolor mío, ¿no? De esto, de dónde vendrá mi impotencia, pero en lo posible debería estar acompañado de la frase: desde mi punto de vista y desde la práctica que yo hago. Es decir, yo le podría decir a alguien: mire, lo que usted tiene es crónico desde el punto de vista de la práctica que hago yo. Por ahí desde otras prácticas no es crónico, pero desde aquí es crónico. Eso sería más abierto, más digno. Porque las personas, de repente es como decirle: mire, se cerró la puerta, ok, y yo le empujo, le empujo, y Y esta puerta quedó cerrada. Su puerta está cerrada crónicamente. Esto es crónico. A partir de acá, la puerta está cerrada. Y viene uno con otra mirada, baja la manija y la puerta se abre. Y deja de ser crónica. Y lo que hubo ahí es otra mirada, otra cosa que el otro no se esperaba, porque el paradigma, como el tuyo, el mío— nosotros tenemos paradigmas que consideramos que son válidos, pero que también son nuestra caja.
Hasta que nos toca cambiarlos.
Claro, exactamente.
Es cuando no, por eso te decía, empecé a usar un paradigma y me va muy bien, luego pregunté otras cosas, empezó a irme mejor, luego otro, luego otro, y se nos amplían los paradigmas, los límites que ponemos en nuestro sistema. Yo lo que creo es, a mí me mueve esto, el core, el core en psiconeuroinmunoterapia PNT Es dignidad, dignidad, dignidad. Viene de calidad de digno. ¿Qué es calidad digno? Lo que uno merece: estar sin dolor, estar en paz, dormir bien, comer bien, ser próspero, ser productivo, amar y ser amado. En ese proceso, respirar y dormir y soñarse y hacer cosas. Entonces yo creo que lo único que existe es el punto de vista. Cuando vemos algo como crónico, como imposible, es cierto, es imposible. ¿Desde cuál punto de vista?
Exacto. Esto era para toda la vida. Sí, y esto era para toda la vida, y tuve que pasar cartas, documentos, cuando dije que la celiaquía se podía sanar. Hubo consultores de Humano Puente que son médicos y que recibieron cartas, documentos intimándolos a que dejen de decir que las personas se podían sanar. Y hoy no hay uno, hay miles de sanados. Y sin embargo, no lo podíamos—
Siempre va a estar alguien diciendo que no.
Ahora es una barrera que ya se rompió y que cualquier persona que pregunta le dicen: mira, hablá con fulano, venga al consultorio. Hay miles de sanados, lo podés ver. Hasta hay un grupo de Facebook que se creó en su momento que se llamaba Unión de Sanados de Celiaquía. Eso se llamaba UNSAC, Unión de Sanados de Celiaquía. Está todavía, seguramente ese grupo está por las redes, y la cantidad de gente sanada de eso crónico es enorme. Y se le echaba la culpa a un montón de cosas, al pan, a esto, al otro, y las personas trabajaban interiormente y Y podían comer ese pan que antes no podían comer.
Correcto. Y claro, por eso es que el punto de vista es la clave, porque el punto de vista reconfigura su mundo interior. El punto de vista, al reconfigurar ese punto, ese punto, ese es ese mundo interior, cambia la fisiología. Convierte los dolores en aprendizaje.
Cambia la realidad.
Cambia la realidad. Y lo que más me gusta es: todo es electricidad. Todo es electricidad. El fotón que viene del sol toca una hojita y lo convierte. Y esa hoja está diseñada por eso. En mi caso, yo digo: Dios existe porque, qué cosa tan complicada, qué man tan desocupado, cómo se inventa todas esas cosas tan difíciles. Una hojita se convierte en una máquina, de una planta, en una máquina química, en la máquina de producción de oxígeno, de depuración de CO2, en electricidad. Se convierte en tantas cosas. Entonces, nuestro sistema nervioso tiene electricidad, esa electricidad se convierte en actividad química, y esa actividad química, dependiendo, dependiendo de dónde, en qué parte del cerebro ya conectado la actividad química y la actividad eléctrica, produce cambios neurohormonales, entiendes, sientes, vives de cierta manera, y esa es la realidad. Pero si ya, si llega la electricidad diferente, o si se ha hecho un puente por otro lado y se activa nuevamente, pues esa se cambió la producción neurohormonal, y hasta la inteligencia la cambió las personas. Entonces empieza uno a darse cuenta, es que hay por encima mío Y qué hay por encima mío es cómo yo inicialmente estoy por encima de mí, de lo que yo considero que es mío y lo que considero desde mis historias que es los límites.
Absolutamente. Y los caminos prefijados para que ese despecho eléctrico vaya por donde ya yo había decidido y había preescrito que tenía que ir. Porque en base a mi historia, ese salto eléctrico va a ir por caminos conocidos y caminos pretrazados.
Sí. Y en base a qué estoy entendiendo mi historia. Entonces, cuando ahorita decías esa gente que se va a sanar, gente por allá en el Tíbet, que tiene, yo qué sé, y allá hay un montón de esos caminos.
Está muy bien, es una obra maravillosa.
Claro, y que se necesita que alguien lo haga, ¿no? Y cuando está por allá se dio cuenta de lo que no podía ver acá.
Muy bien.
Y cuando yo empecé a ver esto, lo veía desde muchos puntos de vista. Veía cómo las peregrinaciones transforman inteligencia, o sea, cómo viajar hace que tengas más de un punto de vista, como el esfuerzo de moverte de un sitio para otro las luchas que tiene, los miedos que tiene, la alegría, las sorpresas, los sufrimientos que tienes en ese movimiento transformado a la gente. Entonces, cuando yo veo eso, digo, qué interesante, está buscando un camino para sanar algo.
Siempre estamos buscando sanar algo, siempre.
Entonces, entonces, ya eso, eso que hace que ninguno de nosotros tenga la suficiente autoridad para juzgar a nadie, ni siquiera juzgarnos a nosotros mismos.
Y cuando sientas el impulso de juzgar a alguien, ese precisamente es el que más tiene la clave de quién sos vos.
Muy probablemente, porque estamos viendo afuera lo que nos molesta, probablemente sea un reflejo.
No, es un reflejo, es un reflejo. Nos duele reconocerlo.
Y hay información. Hay información ahí. No soy, no lo he vivido, pero si me descuido voy a llegar a eso. No soy, no lo he vivido, pero ¿cuál será el punto de vista que esta persona tiene para que crea que tiene la razón? Y cuando cree que tiene la razón, sí, sí empiezo a entender el punto de vista. Digo, oh, qué interesante, esta información es válida, esto que está haciendo es válido. Primero para entender al otro, y entonces en esa lucha entender al otro Es cuando empiezo a liberarme. Por eso es dando que se recibe.
Exacto. Y como dijiste vos, la clave de la realidad individual es el punto de vista. Por lo tanto, es imposible que esa persona no tenga razón, porque la razón es su punto de vista, y su punto de vista es el que le va a dar lógica a su realidad, que por supuesto que tiene que caber sincrónicamente dentro de la mía, porque eso no es posible, que él salga de mí y que sea una parte de mí. Pero en estos como multiversos que coexisten, supongamos que hay algo separado de mí, todos vivimos dentro de nuestro punto de vista. Esa es nuestra caja, y nuestro punto de vista es la conciencia que tenemos nosotros mismos. Nadie puede vivir por fuera de su conciencia.
Correcto. Entonces todo es una oportunidad de cambio.
Absolutamente, absolutamente, porque hemos abierto el tiempo para eso. Abrimos el tiempo para intentar reparar lo que quedó sin reparar.
Karma. Eso es.
Entonces se abre el tiempo para eso, no hay tiempo que perder. Cada segundo de mi vida voy a estar frente a mi dolor. A veces lo veo y a veces no. A veces es más evidente, se me muestra de una manera más fuerte, lo veo de una manera más fuerte. O no. Pero si yo me concentro o pongo lo que se llama, consagro el momento y consagro mi mirada y me pongo a disposición de eso 100%, me voy a dar cuenta que en cada microsegundo que yo estoy observando estoy ante mis síntomas. Sí, que mi mundo está teñido de mis síntomas, de mi dolor, de mi pasado, del motivo que me trajo acá. Es el karma desplegado, es el tiempo que se creó desplegado. Y por lo tanto, ese tiempo, cuando lo abro aquí, no puede no contener lo que ocurrió antes y me trajo hasta aquí. Es lo que me trajo hasta aquí. Eso que hoy llamo realidad es volver a poner sobre la mesa lo que quedó por resolver. ¿Y quién lo dejó sin resolver? Yo, porque soy el todo, porque soy eterno, porque estuve mil veces aquí y seguiré estando, y no hay manera de que deje de estar en esta y en un montón de formas.
Y esa es la clave del por qué tenemos que ser misericordiosos.
Claro.
Porque toca. Entonces es, abordo esta actividad, el tipo que sea, no siempre es, aparentemente hay unos espacios terapéuticos, otros no, pero si yo, yo estoy viendo aquí los árboles por la ventana, si estoy viendo los árboles, pues pareciera estar disfrutando, pero también hay algo terapéutico en ver el verde, algo terapéutico en ver que la vida está sin mí, Algo terapéutico en ver que eso está en mí porque lo pude ver. Algo terapéutico en sentir amor y sentir gratitud. Claro, y es entonces darnos cuenta de esto: cuando nos duele es la señal de algo para corregir.
Totalmente, algo propio.
Cuando estamos ayudando en el dolor del otro, en ambos casos La oportunidad es la misericordia, es como aunque estoy enojado corregirme rápidamente. ¿Por qué? Porque cada pequeño micro perdón hacia mí mismo o hacia el otro va corrigiendo mi historia y creando un nuevo futuro. Cada vez que eso, que a lo que le doy importancia le quito un poquito de la importancia, poquito, poquito, un poquito de la importancia, va reconfigurándose la historia propia. Entonces, si soy eso que estoy viendo, si estoy creando eso que soy, o si lo estoy reviviendo, en cualquiera de los casos, mi único trabajo es cambiar el punto de vista. Y comienza con la misericordia, porque momentos en que los que no tenemos ni la información, ni la inteligencia, ni la paz para poder entender que hay mereketengues muy complicados. ¿Cómo se dice eso en argentino?
Mereketengues. Y nosotros le llamamos, no sé si en Argentina, pero yo le digo intríngulis, o le digo también uso este tipo de términos. Hay entrecruzamientos de información y de datos que a cada uno de nosotros, Yo 26 años tuve dolores de cabeza. No podía, no podía encontrar. Y lo fui encontrando en partes y lo fui arreglando en partes y descubría unas cosas y volvía con otras y descubría otras. Y hoy es un síntoma que lo tengo, creo que prácticamente ya puedo comer de todo. No podía comer.
Horrible. Yo viví eso. Yo lo viví. Mi investigación comenzó conmigo, no comenzó con los pacientes. ¿Por qué tengo esta tontería? Y creo que todos siempre uno busca excusas, uno busca excusas.
Nos escapamos, buscamos y nos escapamos, y vamos corriendo adelante nuestro y no dejamos. Es una maravilla la vida, es algo tan alucinante. Mira, cuando decías recién lo del árbol, me sentí tan identificado. Creo que hoy subí un video donde estoy cosechando unos limones de un limonero que nos regalaron unos amigos, y hay algo maravilloso. Tengo las las fichas estas que ellos honran hoy, que me dan tanta gratitud. Y es muy particular Humano Puente porque entre las preguntas que se le hace a una persona cuando empieza un acompañamiento con un consultor certificado de Humano Puente, la última pregunta, las últimas 3 preguntas son: bueno, ¿cómo te llevas con tu familia? ¿Cómo te llevas con lo social? Y la última es: ¿cómo te llevas con la naturaleza? Y es increíble cómo las personas, cuando van haciendo un trabajo interior, cuando van haciendo el camino de descubrirse y de expresar lo que tenían dentro, y descubrir de dónde vienen, sus ancestros, sus historias, empiezan a sentirse afines a la naturaleza. Empiezan a decir: "Yo no tenía relación ni me interesaba, y ahora me gusta hablar con las plantas, me gusta sentirme en el verde, me gusta tener una plantita para cuidar, me siento muy cercano a la naturaleza." Es impresionante cómo el ser humano, cuando se aproxima a sí mismo, se aproxima a la naturaleza. Eso es una belleza superlativa.
¿Cómo nos aproximamos al todo?
Así es.
¿Cómo me empieza a doler el dolor del otro? Pero no para decir pobrecito, ni para sentirme superior, y no para caer en la trampa de echarme la culpa.
Muy bien.
De creerme súper poderoso. Muy bueno. Sino es: oh, te duele, ¿cómo puedo servir? En qué puedo, en qué sí, en qué no, cómo es el acto de amor y servicio más misericordioso. Porque a veces son así, un verdazo que abrió los ojos, y a veces hay que ser sutil. Entonces, sabes qué caía en cuenta ahorita, hace un año, un poco más de un año, me impacté, me dio un infarto al corazón. Me infarto, que si hubiera estado solo en ese momento me muero. Me habrían encontrado por el olor. Y dando una conferencia a 208 médicos, empezó el dolor y yo no, terminé. Váyanse, adiós, adiós. Y terminé. Y preguntas, no, no, fotos, no, no, no, no, no, váyanse, váyanse. No podía hacer show en ese momento, qué vergüenza. Sí, entonces, y le estoy infartado. Yo sé lo que estoy sintiendo, llame ya a urgencias. Y ahí dice que grité y caí. Como sea, me reanimaron y luego aplicaron mis, las técnicas que yo les enseñé, le aplicaron. Y cuando llego a urgencias, llegué así casi asintomático y no me creían. Entonces le dije al personaje de urgencias, dígale al jefe de urgencias que acá está el doctor Armando Solarte, tengo un infarto. Entonces llegó el doctor, se ve muy bien, el electro está normal, pero vamos a mirar qué pasó con la prueba de sangre. 500 de troponina, una cosa bárbara. Con 20 te operan, sí. Entonces estaba barbaro. 15 minutos después ya me han metido catéteres al corazoncito. Bonito. Y entonces yo decía, ah, qué interesante. Y está hablando la persona que me reanimó y me dice: es que tú me enseñaste para que yo te salvara la vida. Será, pues claro, es que te meto, puedo hacerte lo que yo veía que tú le hacías a a los pacientes difíciles, porque claro, más difícil que yo, no sabía dónde ir. ¿Sí me explico? Los que están pensando en lugar de obedecer.
Impresionante. Y empiezo a encontrarte en mí, ¿no? Porque yo pasé esa historia, no en mi caso, pero cuando yo era chico iba a los Boy Scouts, ¿no? Un grupo católico que estaba en la catedral de Quilmes, mi ciudad, y yo una semana tenía 11 años, no, yo tenía 12, y aprendí a hacer RCP, ok, resucitación cardiopulmonar, con 12 años. A la semana siguiente mi mejor amigo se queda electrocutado al lado mío y cae muerto con 11 años, y yo apliqué ahí lo que había aprendido una semana antes, y hoy ese amigo tiene un año menos que yo, 58 años. Sí, son esas cosas hermosas que decís: con razón, con razón hice esto. Cuando unís A con B y agradecés. Y después tuvo hijos. Estuvo 3 años hasta poder hablar bien, fue muy fuerte lo que le pasó. No podía conjugar, la lengua le quedó por mucho tiempo, quedó rengo al principio, quedó más o menos mal acomodado. Ha sido un hombre de mucha fuerza después, muy trabajador. Es más, le vino bien ese shock eléctrico, que se puso súper poderoso, una especie de los superhéroes cuando le da un rayo.
Sí, porque es que a veces el dolor lo que hace es reconfigurar para permitirnos volvernos lo que podemos ser. Entonces yo siempre pienso esto: ¿estás sufriendo para nada? ¿Estás sufriendo de gratis? Le digo a la gente. Yo pienso esto: si tengo dolor y sufrimiento, ¿cómo uso mi dolor y sufrimiento para volverme mejor persona? Si tengo dolor y sufrimiento, ¿cómo lo uso para ayudarle al otro a que se vuelva mejor persona? Entonces, tu amigo aprendió fortaleza, resiliencia, paciencia, humildad.
Es totalmente resiliente. Las cosas que ha pasado en la vida es un toro. Resultor.
Exacto. Entonces nada de lo que pasa puede pasar sin aprovecharse. Absolutamente.
Y desde la mirada de la bioexistencia es lo que le pasa a esa persona no puede no estar en mí. ¿Dónde está la clave para que él esté actuando así para mí? ¿Por qué tiene ese síntoma? Mira, por ejemplo, En estas infertilidades que tenemos de un montón de tipos, son muchas las personas que vienen y la mujer, por ejemplo, tiene baja reserva ovárica, y su esposo se hizo un espermograma y le dio determinadas alteraciones en la calidad del esperma, o que no tienen colita, o que son medio fiacas, no quieren moverse mucho. Ella viene a consulta, ok, su reserva ovárica de repente ha alcanza y se mejora. Y resulta que su esposo no tiene más el problema que tenían los espermatozoides, y vino ella a consultar. Después no hizo ningún tratamiento, ok. Entonces, ¿era él el que tenía baja reserva ovárica o él era funcional a mi realidad y me hacía el enorme favor de fortalecer esta idea de que mejor no tengamos hijos? Cuando trabajé la infertilidad, ambos Sanamos. Eso es lo maravilloso, que te lleva a un compromiso con la realidad, que decís: entonces él no está enfermo, estoy yo. Entonces él no le duele, soy yo. Él no es pobre, él no está en la calle. Él no está, él no es violento, él soy yo.
Mira, yo lo veo así. Sí, yo lo veo así. Ahora, Duarte Giros, para mí la enfermedad no existe. O si uno se aprende, pues, estos algunos libritos de medicina y uno aprende ahí treinta y pico mil de enfermedades. Sí, se las memoriza. Yo no sé para qué memorizar tantas cosas, pero cuando uno va al filigrana, cuando se va al filigrana, lo que existe son acomodaciones. Entonces, claro, la acomodación comenzó por alguna, alguna noxa, algo externo o interno que generó la acomodación, que generó la acomodación, que generó, pongámosle, un trauma emocional, un trauma físico, propio, de sus ancestros, qué sé yo. Y generó acomodación, acomodaciones que fueron perpetuándose por patrones de memoria, no necesariamente una memoria consciente, de acuerdo. Así como las casas tienen memoria, sí, patrones de memoria. Entonces, cuando se produce esto, esa memoria lo que hace es un tipo de acomodación. Y por amor uno se acomoda a la acomodación del otro. Entonces, si me dices baja reserva ovárica, yo diría: a mí qué me importa. ¿Por qué? Porque la señora nace con 500 o 1000 ovarios, sí, óvulos, perdón, 500 o 1000 óvulos. Creo que son como 500.
Pero me sobran 495.
Sí, con uno tiene, con uno, con uno tiene. Y el señor tiene 120 millones de espermatozoides, digamos que tiene 10, pero con uno que llegue. Sí, entonces, ¿cómo es que uno empieza a hacer acomodaciones? Ella se acomodó a él, él se acomodó a ella. 2, ella cambió su acomodación y le permitió a él reacomodarse. Lo obligó. Sí, sí, eso pasa. Se nota que también eres casado. Entonces, entonces yo lo veo así: no se estaban embarazando porque no podían, pero nota No estoy hablando del proceso biológico ni de la preñez, porque algunos embarazan pero no nacen, o dura 3 días el embarazo. Estoy hablando es, no estaban con todo lo que necesitaban para ese ser que iba a venir. Cuando empezaron a conocerse, a respetarse, a amarse, a perdonarse, a soltar, a sufrir menos, ya podían recibir a ese ser.
Y habiendo sanado el conflicto que le ponía su biología en cortocircuito, por llamarlo de alguna manera. Vos que hablás de electricidad, había ahí un llamado de: "Che, mejor no".
Mejor no. Correcto. Y lo mismo lo veo con las lesiones neurológicas, con secciones medulares, con ACVs, que dicen: "Nunca se va a mover". Y entonces la respuesta con los colegas es: llevar electricidad por otro lado. Sí, pero no tiene cables. ¿Y por qué puede mover la mano si no, si tiene el plexo solar, el plexo braquial roto? No puede porque el cable. Y usted sabe muy poquito de electricidad. Tesla no la llevaba por el aire y luego la llevó por la tierra. Y de aquí al Hubble se conectan es por ondas de radio, ni siquiera por electricidad. No hay cables.
¿Cuántos casos conoces vos como médico de personas con ablaciones que están teniendo una actividad y están moviéndose y haciendo un montón de cosas que no deberían? Porque dado que esa área del cerebro es la que controlaba el movimiento y esta persona camina, hace todo y no saben qué pasó, que sigue teniendo una vida normal o casi normal. En muchos casos le falta un tercio del cerebro. Hay muchos casos.
Hay muchos casos y son perfectos y hasta más inteligentes que el resto. Entonces, ¿qué es lo que mueve la vida? Yo creo que la vida la mueve el amor y el objetivo, y el objetivo de amar y servir. Y esa es la oportunidad. ¿Saben qué pienso ahorita? Me acordé de uno de mis pacientes, un presidente de una compañía muy grande, 15.000 empleados, me dice Armanditos. Cuando le dicen a un personaje así, le dice Armandito a uno así, mírame un amiguito, le dieron un disparo por robarle la moto y quedó paralizado de aquí para abajo, y la bala le quedó a un centímetro del corazón. Y bueno, y eso fue hace un mes. Trabajamos, me acuerdo, fue muy interesante porque comencé a darle a la familia duro, sí, duro, duro, duro. Muy fuerte, porque ellos estaban con tanto miedo que no dejaban que trabajara en él.
Muy bien.
Tenían miedo, o sea, miedo a que se mejore, miedo a que siga mal, miedo que se mueran, muchos miedos. Al otro día fueron 2, 3 horas el primer día, y al otro día otras 2 horas. Se sostuvo de pie, se rascaba porque le rascaba la pierna. O sea, si estaba seccionada la médula, ¿por qué tenía eso? Era un grupo de médicos al que estaba entrenando en ese momento. A mí me gusta hacerlo todo en grupo. Y lo estaba entrenando, y se sostuvo de pie, hizo bromas. En eso llegó el coronel, coronel de la policía o del ejército, le dijo: encontramos al perpetrador, ¿usted qué quiere? Dice: y este hombre dice: yo ya lo perdoné. Yo ya lo perdoné. Y los, y el papá y el hermano, sí, ¿y qué quieren? No, pues lo que, lo que sea la justicia. Dios sabrá por qué hizo él, debe ser que tenía miedo y por eso disparó.
Qué bueno, qué fuerte.
Y todavía fue cuando dije, ese fue el milagro. El milagro sí fue médicamente milagro, es que en 2 días se sostenga de pie. Es un milagrote, pero eso no es un milagro. El milagro es que este hombre haya perdonado. Para mí, para mí, es cuando digo, ay, y en ese momento pues me acuerdo que nos abrazamos todos, chillamos. Yo me la tuve de varoncito, pero chillo muy fácil. Y estábamos ahí, pasó el tiempo y seguía muy bien. Y a los 15 días me llama, yo estaba haciendo una tarea en algún país, y me llama y me dice: acaba de pasarle esto. A mí me dio por llamarlo, llamar al papá. Me dice: acabo de entrar en paro. Y yo: déjalo ir. Bueno, a los 20 minutos me llama y dice: sí, ya se fue. Y entonces me decía: ¿por qué sabías? No sé, pero sí sé esto. Algunas veces el sufrimiento es para que uno aprenda algo.
Yo creo que sí.
Entonces, tal vez el milagro para esta familia fue evitarse los 30 o 40 años que van a tener una persona en que tenían que tumbar media casa para que él pudiera moverse, y todas las complicaciones que venían de dolor y sufrimiento, para que simplemente aprendiera a perdonar, y yo a perdonar. Se fue con misericordia, pues unos chillamos, pero en paz, todos tranquilos, todo el mundo bien. Entonces ese fue el milagro. Entonces yo, ¿cómo veo las cosas? Las cosas suceden, y cuando suceden es que tengo que aprender cómo puedo aprovechar con mi dolor y con el dolor del otro para yo volverme mejor. A la postre, uno que quiere tener la razón, no pasa en el corazón. Entonces es igual que con él, con las chicas, con los chicos que nacen, no, hasta que sus papás no fueron unos buenos recipientes, unos buenos recipientes. Ese niño que iba a ser una persona, que va a ser o que ya es, quién sabe quién es ya. Sí, sí, será que nacimos en el ahora o en el futuro. Bueno, ahí tenemos que hablar más profundo.
En ambos.
En ambos. Ese niño que va a ser presidente, un empresario, un científico, un maestro, un líder, ¿cuántas vidas va a salvar? Pero no habría podido venir si estos no estuvieran preparados.
Sí, sí, el poder ser parte de eso. Yo hablo de ese tema con los consultores y digo, ¿cómo tendemos a naturalizar lo que hacemos? Y cuánta gente cambia su vida y se sana a través de lo que hace vos, lo que hacemos nosotros. Y uno ponerse la mano en el corazón y sentirse que hay como una orden universal, una energía universal, un orden universal que parece tender hacia la vida y hacia la realización personal. Por algo nuestras hormonas nos hacen sentir felicidad o tristeza cuando las cosas van en sentido contrario. Y el poder ser parte de que ocurra ese circuito que permite que la humanidad continúe y que vaya hacia la abundancia, hacia la salud, hacia la paz. El ser parte, que un consultor pueda decir: yo, no es por mí, no me quiero quedar con el mérito, dice el consultor, pero el poder sentir que yo fui parte del proceso para el cual llegue un niño a la Tierra hace que mi encarnación yo sienta que está justificada. Qué bueno haber venido acá y poder vivir la experiencia de ser puente para que una persona sane, para que cambie su vida, para que nazca un niño, para que una persona encuentre su felicidad, para poder tomar conciencia de que no existe un solo acto que no sea para tomar conciencia, para conectarse con uno, ¿no? Es una profundidad a la que te lleva el camino que hacés vos, que hacemos nosotros, es decir, los que nos Preguntamos desde atrás de la mente qué es lo que hace la mente y por qué piensa como piensa, y después seguimos más allá de la metacognición y nos ponemos a buscar el origen de por qué estoy aquí, quién soy, cuántas veces estuve aquí, qué es lo que tengo que hacer, qué es lo hermoso que hay en la vida para que yo sienta este agradecimiento que siento, el poder. Seguro que te pasa, se ve en tu figura. Vos te levantás a la mañana y qué decís: "Estoy acá". Sobre todo después del infarto, decís: "Estoy acá, gracias, gracias".
"La vida es un milagro".
"La vida es un milagro".
"La vida es un milagro, todo es un milagro". "Todo es ganancia". "La vida es tan frágil y tan fuerte". "Tan frágil porque se va así". "Todo es gracia". "Todo es gracia". Entonces la gracia de poder servir. Tal vez cuando estás sanando a otro, tú lo decías, estás limpiando tu karma. Tal vez al limpiar, al sanar a otro, no estás más que arreglando algo que debes arreglar. Mi maestro decía, sí, gracias, maestro decía que lo que ahora, los que ahora hacemos salud de algún tipo, en otra vida tal vez fuimos guerreros y matamos a muchos.
Y estamos con la vida, claro, coincido plenamente con eso. Por eso digo, presta atención a lo que vas a hacer, porque no hay otro más que vos que va a vivir el otro lado de lo que hiciste. Y eso es así. Mira, hay algo muy hermoso que ahí, cuando vos decías esto de sanar al otro, en esa misma ficha que yo te cuento, cada vez que me llegan yo le contesto al consultor ¡Felicitaciones por esta nueva posibilidad de sanarte!
Lo tienes muy claro, es dando como se recibe.
Esa persona viene a contarme a mí un dolor mío, viene a ponerse a disposición de mi realidad para que yo, cuando entienda lo que le ocurrió, me pregunte en mi pasado: ¿Y de dónde lo creé yo a él? ¿Por qué va a venir una persona con determinada particularidad a mi vida? Y me pongo a pensar Y me contó la historia de mi abuela, me contó la historia de mi madre, me contó la historia de mi infancia, me contó la historia de mis bisabuelos y lo pude vivir acá y pude acompañarlo en ese dolor que creí que era suyo y soy yo ese dolor suyo. Y eso es tan alucinante que cuando vos te das cuenta que nosotros decimos que en Humano Puente las personas cuando llegan vienen desde una creencia y dicen: yo estoy solo. Y cuando hacen el camino de Humano Puente dicen: yo— Solo estoy yo, ¿no? Ese es el cambio de punto de vista.
Solo estoy yo. Sí, me gusta eso, porque darnos cuenta que somos uno, que somos uno. Entonces, por eso mismo, misericordia. La Biblia dice algo que me llama mucho: misericordia quiero y no sacrificios. Misericordia. Entonces es cómo nos tratamos con un poco más de amor, poquito. A nosotros mismos cada vez.
Esa es la verdadera misericordia, esa es la más profunda de la misericordia.
Cómo nos criticamos menos, cómo nos juzgamos menos. Yo no siempre trato de entender por qué vienen las cosas, luego me doy cuenta, pero no trato de, porque pienso que pierdo mucho tiempo en eso. Digo, ok, mi trabajo ahorita no es saber el chisme, mi trabajo es arreglar esto. Se arregló, ah, qué interesante, y ahí sí Hago lo mismo. Oh, ve, se parece a— ¡Ah, qué interesante! Muchas veces no encuentro y no entiendo, pero luego empiezo a entender cosas. Una vez eran las 3 de la mañana, estaba dando un entrenamiento en España y estaba charlando con mi representante y le dije: ¿Qué es? Y le pregunté un problema neurológico. Y le pregunté: ¿qué es esto? Que no me acuerdo. Sacamos el libro, lo leímos. Ah, qué interesante. Me dice: ¿para qué? No sé, dime. Lo estudiamos, 3 de la mañana, estamos charlando todavía. Claro, yo llegaba con el horario de Colombia.
De repente me da idea a la noche y tengo que investigar y tengo que mirar. Te entiendo, te entiendo tanto.
Sí, eso. Y entonces lo revisé. Al otro día llega una chica, la primera, y dice: yo vengo porque de hace años, hace 10 años, tengo este tipo de migraña, este tipo de cefalea. Y mi amiga dice: ¿Usted cómo supo? Yo: yo puedo saber. En la tarde, alguien que venía de Alemania, este chico venía de Alemania, el otro venía de Francia, llegó tarde. Y dice: ¿Y qué vienes? No, es que tengo este tipo de migraña. Y dice: ¿Usted cómo sabe? Y claro, como ya la había estudiado, fue muy fácil entenderla, porque médicamente no se cura, pero yo lo que busco es otro tipo de fisiología.
Absolutamente.
Y entonces mi respuesta es: todo llega en pares, todo llega en pares. Si no llegó el par en otra persona, Es que uno era el par.
Sí, sí, es muy bueno. Y por las cosas que decís, yo, bueno, como vos, tenemos mucha experiencia hablando con personas, ¿no? Y atendiendo gente. Me doy cuenta que estás, como le llamo yo, muy afinado. Cuando uno, donde pone la mirada, se abre ese tema, se abre ese universo, como llamamos nosotros, es porque estás bien afinado. Donde miro, empiezo a investigar, pongo el foco, se abre ese tema. Pongo el foco ahí, se abre ese tema. Pongo el foco ahí, se abre ese tema. Porque en realidad siempre se está abriendo, pero hay un montón de barreras que no me permiten verlo. De verdad que siento que estoy hablando con alguien que realmente ha trabajado mucho su interior. Te felicito, es un honor para mí.
Ves en mí lo que hay en tu corazón.
Bueno.
Entonces, pero mira lo interesante, y eso es también el peligro, porque uno, por un lado son señales de lo que viene, pero a veces es darse cuenta que no tenemos que ver ciertas cosas, no porque no existan, sino para qué las llamamos. ¿Por qué? Porque te pones a investigar, y el momento que te pones a investigar, abriste esas puertas.
Sí, pasa eso.
Entonces aquí es como darnos cuenta, estamos aprendiendo, viendo. Y entonces cuando surge la pregunta que vamos a investigar, antes de meternos en la curiosidad, es qué voy a hacer con esto y cuál es mi objetivo. ¿Solo saber, solo curiosidad, o es amar y servir? Porque si me quedo solo en la curiosidad o en el querer ganar y no en el amar y servir, puede que no se abra la parte de arriba de la puerta, sino la parte de abajo. Y es el: «Ah, yo sabía que iba a pasar». Sí, pero hubieras preguntado: «¿Cómo se usa esto para amar y servir?» O cómo se— lo que encuentras que estoy viendo es cómo se soluciona. Entonces las preguntas son más importantes.
Ese nivel de profundidad que lo conozco, pocas personas lo han visto, y estás entre esas personas que lo han visto. Donde yo miro, sé que voy a abrir. Entonces tengo que mirar dónde voy a mirar, porque lo voy a abrir. Y pero si lo abro en conciencia y con mis reparos y diciendo yo estoy haciendo esto para esto y esto, yo lo voy a direccionar. Pero si lo abro sin querer, abro el, abro el el arcón de las moscas y salen las moscas, probablemente me sorprenda lo que voy a encontrar ahí y hasta no me guste. El mirar con conciencia, por eso yo digo que mi universo, sin penetrar, yo he mirado a gente, los consultores lo saben, me conocen muy íntimamente los consultores, conocen toda mi vida, mis dramas, mis cosas, mis miedos, mis lados que uno podría llamar oscuros, pero digo, mis dolores, ¿no? Y saben que hay gente querida que yo le he dicho: volvés a acercarme, acercarte a mí con una mala noticia, y aunque te quiero mucho, no me vas a ver nunca más en la vida. Porque mi universo es un tesoro al que nadie puede ingresar porque sí, a decirme cosas negativas o pesimistas, porque lo cuido tanto que no permito que haga eso. Yo considero eso como un abuso. No podés entrar a mi universo así, aunque yo lo haya creado. O le doy esa orden a mi universo de: no tenés permiso de traerme una mala noticia sin que yo te pregunte o te la pida. Y cuido mucho mi universo, lo que digo, lo que escucho, lo que como, lo que miro. Cuido mucho mi universo como si yo fuera un niño que quiero que tenga una vida hermosa, como la película La vida es bella. Yo soy ese niño que quiero que viva en un universo que cualquiera lo puede entender como de negación, pero cuando uno entiende de dónde sacamos el sustrato para crear, se da cuenta que es un universo sanamente egoísta, de alguien que se pone a crear de manera que podemos llamar polarmente positiva, pero de manera convergente, de manera en el sentido que la naturaleza quiere. Coincido con eso que decís, abrir en conciencia, porque sí, totalmente. Y la verdad que es muy afinado eso que dijiste. Con no muchas personas que he hablado tienen esa percepción. La verdad que un honor.
Por eso, para mí el honor es mío. Por eso es tan importante las preguntas que uno se hace con las cosas. Yo siempre digo que si te preguntaste más de 3 veces por qué y no encontraste la respuesta, es que esa no era la pregunta. O ese no es el ángulo. O el camino. Entonces siempre es: ¿cuáles son las preguntas que me estoy haciendo con relación a? Y el: ¿cuál es mi objetivo? Por eso era el amor, servicio. Y en el objetivo, ¿cuál es el objetivo de saber esto? ¿Cuál es el objetivo? Y si lo sé, mi objetivo va a ser arreglar, solucionar, poder sanar, perdonar. ¿Cuál es el objetivo? Con eso en mente empieza a ser más agradable la vida y empezamos a tener menos sorpresas. Tú lo dijiste muy bien. Y fluye. Y fluye. Y fluye.
Y en el mismo tiempo haces muchas más cosas, te cansás mucho menos, sos mucho más productivo, sentís una felicidad, te volvés, te alineás con el sentido evolutivo, con el sentido de este juego.
Este juego tiene un sentido y cuando hay que jugarlo, exacto, hemos dicho, estamos jugando todo el tiempo. Sí, es como jugar el Monopolio y alguien cayó en la cárcel en el Monopolio y no sale de la cárcel, pero está jugando.
Sí, sí señor.
Cuando salió ganó. Pero, ¿cómo hiciste para hacerlo? No sé. Entonces es eso, todos, todos estamos jugando ese juego. Por eso, al ser un juego, aunque sufrimos, nos duele, cabe caer en cuenta que es un juego para que nos peguemos a esa emocionalidad, a esas emociones salvajes, de una manera más, más digna.
Lucre dice que esto se trata de que aunque solo estoy yo Se trata de jugar el juego que el otro existe, ¿no? Sí, y esa es la maravilla del juego, y eso hay que seguir jugándolo así, porque si fuera el total de la conciencia y me iluminé y entendí todo, ¿qué hago aquí? Este es un juego maravilloso que he creado para entenderme a mí, ¿no? Y es una maravilla jugar el juego de que el otro existe aunque yo trate de estar en la certeza de que eso no es así. Esa doble jugada. Es una belleza estar todo el tiempo disfrutando. Si no, ¿cómo amaría? ¿Cómo lloraría de felicidad? ¿Cómo me enternecería un niño? ¿Cómo podría ver un amanecer y llorar? ¿Cómo puedo besar? ¿Cómo puedo caminar de la mano con alguien? ¿Cómo puedo sentir gratitud? Gracias, decir gracias. Esta mañana acá tengo una ventanita al lado y mirar ese cielo rojo, y después se pone celeste cuando va amaneciendo, y Decir, ¿cómo que yo puedo estar viviendo estas vibraciones que me hacen sentir esto en el ojo, que se proyecta en algún lado mío, que lo convierto en hormonas y lo convierto en felicidad? Y yo tengo la posibilidad de estar presenciando esto en un punto del universo que llamo Tierra. Yo estoy viviendo la experiencia. ¿Cómo es posible? Es tan poco probable que eso ocurra.
Y me está ocurriendo.
Y me está ocurriendo. Es una maravilla.
Sí, sí, es una maravilla, es una maravilla. Y estoy, por ejemplo, el podernos encontrar, yo lo doy gracias a Dios, lo doy gracias a mi equipo, a ti, por la oportunidad de servir, de compartir, que espero que nos sigamos viendo, sí, que sigamos viendo mucho, y la oportunidad de amar y servir. Y no es el amor romántico, es ver que el otro y uno somos, al ser uno. Yo pienso que el amor tiene que ser egoísta.
Totalmente de acuerdo.
Doy mucho porque así recibo mucho.
¡Qué bien eso que decís! ¡Cuánto coincido con eso! 100%.
Y si no lo recibo por ahí, no importa, porque me lo tendrá por otro lado.
Hay un orden natural, sí, totalmente.
Hay un orden para todo, eso es. Entonces estoy muy contento, mucho, mucho, y con muchas ganas de que nos podamos volver a ver.
Mira, Armando, para mí, que sinceramente no te conocía, ha sido uno de los encuentros más lindos que he tenido. Me encanta. Tenemos nuestras sutilezas con algunos puntos de vista que se parecen pero que van por Pero disfruté este vivo como hace mucho que realmente estoy ante alguien con un corazón gigante, con alguien que le gusta sanar a la humanidad verdaderamente, y me encantaría, por supuesto. Mira, hace poquito conocí a un colombiano hermoso. Estuve en China con un grupo de empresarios de América y de otros países, y un Y un ser hermoso que conocí, que se llamaba Camilo, era colombiano y es de un grupo de logística muy grande de Colombia. Y creo que él ha sido el puente, porque fue como una cercanía tan grande con él. Y ahora te encuentro aquí, la verdad que es un honor. Para mí ha sido un honor y estoy totalmente abierto para que hablemos, para que hagamos otros encuentros y lo que surja. Me encanta encontrarme con personas de la fuerza, la pureza y de este sentido. Conozco eso que sentís y me encanta que nos encontremos para eso. Nos gusta a los dos hacernos el bien haciendo el bien, y de eso vivimos, y es en nuestro medio de vida además. Y hemos logrado eso, es un tesoro. Pero somos personas autoafortunadas porque la fortuna la única que existe es la auto. Somos personas autoafortunadas que podemos vivir de hacer el bien, haciéndonos el bien y generando más personas que hagan el bien. Eso de verdad no sé cuántas encarnaciones me habrá pasado, pero esta la agradezco mucho. Así que de verdad sos un ser extraordinario, para mí un honor haberte encontrado acá en este vivo. Te agradezco vuelta la invitación y estoy totalmente abierto para que hagamos más cosas juntos.
Muchas gracias, para mí es un honor conocerte, un honor compartir lo que tú estás diciendo, lo que estabas sintiendo todo el tiempo. Por eso es que uno a veces es prudente soltando la lengua, no siempre se puede decir algunas cosas. Entonces, y ver cómo reconoces en mí lo que en tu corazón Es tan bonito.
Gracias, amigo.
Es mutuo, es mutuo.
Lo mismo digo, lo mismo digo.
Pongan muchos corazoncitos para que este video lo pueda ver mucha gente. Pongan muchos corazoncitos para que lo encuentren muy rápido. Y a los que no están siguiendo a mi amigo Pablo Almazán, los que no me siguen a mí, entonces toquen arriba el botoncito para que podamos seguir encontrándonos mutuamente.
Y espero que este video les sirva para Nada, encontrarse y reflexionar un poquito, ir hacia adentro, y nunca pierdan la esperanza, porque a veces esperanza empieza con espera. Y yo le diría que traten de ponerse en acción, ok. Es mejor el avance y la acción muchas veces que una esperanza que sí es positiva, pero muchas veces las personas se quedan en una espera. Y espero que en este encuentro hayan encontrado encontrado un poquito de esa fuerza necesaria para dar un paso en la vida, conocerlo aquí al amigo Armando, conocer lo que hace Mano Puente, y que les sirva para estar más en salud, paz, abundancia y felicidad, como decimos siempre.
Si pensamos mucho para dar el paso, de pronto nos pasamos mucho tiempo en la vida parados en un solo pie.
Sí, sí.
Entonces nada, yo les quiero hacer una pregunta: ¿qué quieres, tener la razón o paz en el corazón? Usted decide, usted decide.
Qué lindo es.
Que Dios te bendiga, mi amigo. Bueno, te voy a poner como colaborador aquí y lo ponemos en los dos perfiles. Fantástico, fantástico. Ha sido un gran honor, Armando.
Gracias, gracias por la invitación.
Gracias, mi amigo. Que sigas sonriendo y que te portes bien, si puedes.
Haré lo posible. Abrazo grande, amigo. Abrazo a Colombia, abrazo a toda América Latina. Gracias.
Sigue sonriendo.
Gracias.
Chau, chau.